TEDxBarcelona

¿Por qué odiamos?

El pasado 27 de noviembre tuvo lugar en Ámsterdam uno de los eventos más esperados entre la comunidad TED llamado “Big Questions”. Desde las nueve de la mañana, cientos de personas de diversos rincones de la geografía neerlandesa fueron ocupando las butacas de color carmín ante el imponente Stadsschouburg Theater. Como cabe de esperar estos se sentaron sin distinción alguna sobre su apariencia, ascendencia, origen o clase social ¿Cómo habría sido este evento hace 20 años y en un lugar como Sudáfrica? Sabemos la respuesta con seguridad ya que  un evento de esta tipología hubiese sido impensable.

Este rasgo por lo que se caracteriza la sociedad neerlandesa es común en todas las sociedades contemporáneas. Conceptos como inclusión e igualdad están plenamente asumidos por sus habitantes, gracias en parte, al tipo de educación recibida des de la cuna y al modelo de estado que predican sus políticos. Sin embargo, algo muy diferente pasaba y pasó hace ya dos décadas.

En un escenario como el apartheid en Sudáfrica, una minoría blanca se consideraba a sí misma superior al resto en todos los sentidos en nombre de la “virtud del color de su piel”, tal y como asegura la speaker Zelda la Grange.

Prejuicios y odio son los conceptos por los que se movían los jóvenes blancos sudafricanos educados en estas condiciones de separación y segregación racial; sin respeto, sin empatía y sin compasión. La Grange describe así su infancia en una familia conservadora que apoyaba el apartheid. Una socialización de la cual tuvo que aprender a no depender de la misma y de la cual se desvinculó cuando empezó a trabajar como asistenta personal para Nelson Mandela en 1994. En un primer contacto con el líder sudafricano el shock fue abismal. ¿Cómo podía ella ser inferior en conocimiento en comparación con la mayoría negra en la sala? Este solo era el principio del arrepentimiento, de la confusión en la que había vivido y mediante la qual ahora empezaba a plantearse muchas preguntas. ¿Por qué se había dejado arrastar por ese odio?

Odio no es lo que llevamos dentro desde que nacemos. Odio es la consecuencia de estar expuestos a modelos educativos que no enseñan a los niños a vivir en un contexto de cultura inclusiva. A Zelda le enseñaron a no respetar a aquellos que se diferenciaban por el color de su piel. A ella le enseñaron a sentirse moralmente y culturalmente superior por ser blanca.

Estos son contextos y factores que provocan actos de odio repentino e injustificado, que blindan a unos pocos el acceso a las oportunidades y la justicia a un pequeño grupo privilegiado.

Y es en esta lucha contra la injusticia en la que se basa la educación. Porque gracias a ella aprendemos a tolerar a nuestros semejantes y promover una ciudadanía más empática. Por esta sencilla razón la educación es sumamente importante. Tal y como recoge Zelda en palabras del mismo Nelson Mandela, “si alguien puede aprender a odiar, también se le puede enseñar a amar”.

Después de aquellos acontecimientos, aún no podemos afirmar que la situación en Sudáfrica sea plenamente igualitaria. Pero los pasos que se dieron en su momento ayudaron a caminar en esa dirección. Por todo ello, y tal y como transmiten las palabras de La Grange, actualmente el optimismo radica en los jóvenes. Son todo un desafío y a la vez la esperanza de acabar con el racismo, especialmente ahora que los movimientos xenófobos en Occidente están en auge. “Ellos son la clave para aprender a vivir en una sociedad más unida, siendo amigos, iguales y vecinos”.

Imagen principal extraída de: Citinerary.net

 

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